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Aprende a ser un conductor preventivo y súmate a la Seguridad Vial  

 
   
Jorge Rueda el 01 de enero

¿Recuerdas tus primeros “pinitos” manejando un carro? El mundo se veía diferente. Parabas siempre detrás de la cebra, le cedías el paso a los peatones y a la mujer que, con cara de súplica, te “pedía vía” insistentemente. El mundo iba más despacio, y, a pesar del miedo inicial que te generaba manejar, eras un conductor precavido. Se podía decir que en esa época todavía disfrutabas conducir tu vehículo. Eras un conductor preventivo.

Un semáforo en amarillo era un SEMÁFORO EN AMARILLO. Ponías las direccionales. Frenabas a tiempo, y con una distancia prudente con el carro de adelante.

Ahora, de ese conductor prudente, quizás, no queda nada. Ahora manejas estresado o dormido (depende de la hora del día en que estemos hablando) comiendo (o embutiéndote el almuerzo antes de llegar a la oficina) chateando o, peor, zigzagueando en línea recta después de tomarte unas cervecitas con tus amigos (que sólo fueron dos... o por lo menos eso es lo que recuerdas).

Al cándido conductor de antaño y al ogro imprudente del párrafo anterior sólo los diferencia una sola cosa: un accidente de tránsito. Porque así asegures que la culpa la tuvo el hueco de la cuadra anterior o el aguacero que acaba de caer, en el 83% de los casos  el factor humano (llámese conductor, pasajero o  el peatón) es determinante en el accidente de tránsito. No el clima ni la vía, como quieres hacerle creer ahora al guarda de tránsito que te mira de reojo.

Y aunque pienses que tu suerte está perdida,  que Dios así lo quiso o que te levantaste con el pie izquierdo (y por eso no frenaste)  sí es posible evitar un accidente de tránsito. Hay varios factores que pueden provocar un accidente de tránsito. El primero: tener un exceso de confianza en ti mismo, en tu carro y en los demás “hay personas que son imprudentes simplemente porque creen que nada puede fallar. Por eso, cometen actos inseguros, no se interesan en conocer las normas de tránsito y no revisan su auto frecuentemente. Se confían tanto que los accidentes parecen inevitables” .

En segundo lugar, las alteraciones emocionales y conductuales son las que determinan que haya, o no, un accidente de tránsito.: manejar con exceso de velocidad,después de haberse tomado unos tragos o sin dormir bien la noche anterior, estresado o después de haber tomado medicamentos contraindicados con la conducción . Un coctel explosivo que pronto te pasará la cuenta. Una cuenta muy larga de pagar.

Lo que hay que saber

El triángulo de la seguridad vial está compuesto por 3 elementos : El factor humano, el vehículo y la vía.  Cada uno de estos cumple una función fundamental en el tránsito diario de vehículos. Por ello, un conductor preventivo debe conocer el carro que conduce y las vías por las que “frecuentemente” transita, o las que transitará (en un viaje por carretera, por ejemplo). También, debe conocer las señales de tránsito de su entorno. Y aunque eventualmente la vía o el auto que conduce pueden estar en malas condiciones y  pueden ser los culpables de un accidente de tránsito, es el conductor el que está atento a cualquier variable que pueda producirse en los otros dos factores y evitar de esta manera un accidente de tránsito.

Manejar un automóvil va más allá de saber accionar una máquina. Por eso, ahora se maneja en el tema de Seguridad Vial el concepto de “conductor preventivo” que no es más que una persona tranquila, tolerante, prudente e inteligente que se conoce a sí mismo y a su auto por igual.

Y es aquí donde se habla de 3 conceptos fundamentales: la percepción, la intelección y la volición. ¿Difícil? No parece: El conductor preventivo percibe lo que pasa a su alrededor, tiene los cinco sentidos puestos en la experiencia de conducir, aprende de las malas experiencias propias y ajenas y actúa regido por la voluntad de hacer las cosas bien. Así es posible evitar un accidente de tránsito.

Y aunque no lo creas, leer  también te hará un conductor preventivo.  Sí, leer (pero no mientras conduces, claro). Leer el manual del vehículo (ese que guardas celosamente en cualquier cajón de tu alcoba o en la guantera de tu carro, nuevo y sin abrir en el mejor de los casos). Úsalo, léelo cuando tengas tiempo: es más fácil cuidar algo cuando se sabe cómo funciona. Por último, te ayudará mucho repasar el código nacional de Tránsito, en el que conocerás las normas, las señales y las acciones que debes tener en cuenta a la hora de conducir. Desconocer la norma no exime de cumplirla. Un axioma indebatible de la Seguridad vial.

Confiésanos qué imprudencia cometiste esta semana mientras manejabas tu vehículo.

 
Etiquetas: Seguridad vial
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Seguros SURA
jueves, 30 de mayo de 2013  18:04 


Hola Daniel, el código nacional de tránsito corresponde a la ley 769 de 2002 la misma que encontrarás a través del siguiente hipervínculo: http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley/2002/ley_0769_2002.html sin embargo esta, como cualquier ley, está sujeta a la modificación por medio de las resoluciones, la cual desde su aparición ha tenido variaciones en muchos aspectos.

Lo recomendable es consultar el código según lo requerido y con determinada frecuencia.

Gracias por tus interesantes aportes.
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Daniel
jueves, 30 de mayo de 2013  18:04 


Muy interesantes los blogs. Es de mi interés conocer si se encuentra actualizado el código de transito del hipervínculo que aparece en el blog, pues tengo entendido que existen reformas con respecto por ejemplo a la renovación de los pases, los lugares en los que se puede parquear, etc.
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