Cómo afrontar el favoritismo por uno de los hijos

Cómo afrontar el favoritismo por uno de los hijos

04 de julio de 2012 por Andrés Felipe Salgado Céspedes

    Si te preguntas quién era el hijo preferido de tu papá o tu mamá cuando eras niño, ¿puedes identificarlo? Seguramente sí, aunque tus padres respondan que siempre los quisieron por igual y no manifestaban predilección por alguno en especial.

    Aspectos tan profundos como la personalidad o los gustos, o tan externos como los rasgos físicos o la ubicación entre sus hermanos, puede ser la razón por la cual los padres se sienten más apegados o tienen más afinidad por un hijo en especial.


    Evitando el favoritismo

    Es normal y humano sentir mayor afinidad con un hijo, lo inapropiado es demostrar esa predilección sin cautela, haciendo una clara diferencia entre los demás. Lo importante no es luchar contra un sentimiento innato y difícil de modificar, ni tratar de justificarlo, porque se empeora la situación. Lo que se necesita es tomar conciencia de esta situación y admitirla para poder equilibrar las conductas y evitar las injusticias.

    Cuando los padres se empeñan en negar una preferencia (que para todos resulta evidente) es porque se sienten culpables. Los hijos perciben las diferencias que los padres niegan con sus palabras, pero que comprueban con sus actitudes. Lo grave de esto es que, en su afán por disimular su predilección, los padres tratan de justificarse, enfatizando las cualidades y virtudes de quien es su preferido, y señalando los defectos o los errores de quienes no lo son.

    Los padres que demuestran sus preferencias en forma obvia y hacen mejores regalos o tratan con más afecto a un hijo o hija en particular, y son distantes con los demás rompen la armonía familiar. Lo grave es que los hijos que no se sienten preferidos pueden percibirlo como falta de amor y eso afectar su autoestima y las relaciones con sus hermanos y sus padres.

    La preferencia por uno de los hijos es una realidad más común de lo que se piensa y responde a factores inconscientes que nada tienen que ver con la voluntad de los padres. El problema surge cuando no se trata de una cuestión de sentimiento sino que, en la práctica, las diferencias en el trato entre hermanos es la norma, o peor aún, cuando el hijo “no preferido” es relegado o menospreciado consciente o inconscientemente. Aquí no sólo se compromete la salud y bienestar del hijo relegado sino que se pone en juego toda la estabilidad familiar. El primer paso es reconocer ante sí mismo (que es aún más difícil que tener que reconocérselo a un tercero) que está pasando, mirar las causas que lo generan y buscar soluciones reales, por el bienestar de todos.

    En la época actual, la situación es otra. Aceptar que se quiere más a un hijo que a otro (u otros) es difícil ya que culturalmente se exige a los padres (por lo menos en las sociedades occidentales) ecuanimidad, justicia, madurez y en resumidas cuentas, ser padres perfectos. Pero esto es teoría. En la práctica se trata de seres humanos intentando hacer las cosas lo mejor posible, pero enfrentándose a la complejidad de una relación parental confrontada con toda la complejidad personal.

    Para mayor tranquilidad de los padres, un estudio realizado por Amanda Kowal y Laurie Kramer, de la Universidad de Illinois, publicado en la revista Child Development afirma que los niños que sufren un trato diferencial por parte de los padres no se ven afectados por ello, siempre y cuando lo entiendan como un tratamiento justificado. El estudio afirma que los pequeños pueden entender las diferencias en el trato justificándolas según las diferencias existentes entre ellos y sus hermanos, sea edad, atributos personales, necesidades, tipo de relación con los padres o comportamientos específicos, sin sentirse necesariamente menospreciados por ello.


    Razones ocultas

    Los motivos por los que hay una mayor o menor afinidad por los hijos pueden ser infinitos: tiene rasgos de alguien a quien queremos o a quien detestamos, es más o menos cariñoso, más o menos divertido, más o menos inteligente, ha llegado en un momento propicio o en un momento difícil de la relación de pareja, es un hijo deseado o un hijo “sorpresa”, tiene una personalidad más fácil o más compleja, se parece a uno mismo o es diametralmente opuesto, tiene características que para nosotros son defectos (aunque otra persona las pueda calificar como cualidades), nos dan mayor o menor satisfacción y en fin, motivos que pueden cubrir toda la gama cromática completa.


    Celos bien manejados

    Los celos entre hermanos son inevitables, especialmente cuando el hijo mayor ha estado solo mucho tiempo y se anuncia la llegada de un hermanito. Como todo en la vida, los celos entre hermanos generan consecuencias negativas pero también positivas. Lo importante es estar atento a estos comportamientos.

    La rivalidad con los hermanos es normal y necesaria; es casi una condición inherente al ser humano. ¿Cuál es el origen de esa competencia? La respuesta es más elemental que la del dos más dos: la lucha por el amor de los padres. Un hermano —y es obvio para cualquiera que no sea hijo único— resta momentos de encuentros afectivos con la madre y el padre. Pero este escenario de sana competencia puede resultar enturbiado por el papel que cumplan los padres. Muchas veces, por culpa de intervenciones desafortunadas, los padres pueden terminar provocando en sus hijos secuelas muy negativas. Ejemplos: el chico puede resultar retraído, agresivo, egoísta, con baja autoestima, incapaz de defenderse de una agresión verbal o una simple broma y falto de ambición.

    La psicóloga Diana Rizzatto, titular de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar, también detecta en las consultas que atiende algunas equivocaciones de lo más corrientes por parte de los padres. “Darle siempre la razón a un mismo hijo. Cuando un chico se da cuenta de que poniéndose en el papel de víctima sale favorecido lo más probable es que repita continuamente ese papel”.

    Rizzatto remarca otro error que cometen muchos padres: decirle a un hijo que está celoso de su hermano. “Los chicos terminan identificándose con lo que se dice de ellos. Si se le repite continuamente que tiene envidia de su hermano, lo más probable es que realmente termine teniéndole celos”, dice la experta.

    Otra conducta erradas son tratar como un bebé al hijo menor aunque ya sea grande. Esto hace que los hermanos mayores sientan que su hermanito ocupa un lugar de privilegio y que toda la familia gira alrededor de ese niño. Los hermanos mayores, además, van a creer que deben ser chicos buenos que no deben llevar problemas a la casa. Y así no van a crecer como niños sino como adultos.
 Remarcar lo positivo de un hijo y lo negativo del otro. Esto puede hacer que uno de los hijos se sienta valorado y el otro, no. Es probable que así ese hijo desvalorizado se genere una autoimagen de que él puede menos.


    Otros errores

    En algunos casos el error lo cometen los abuelos. Sucede, por ejemplo, cuando sistemáticamente se invita a dormir a la casa a un mismo nieto o se le hacen mejores regalos que a su hermano. Esto llega a provocar situaciones muy conflictivas.

    Hay que ser muy cuidadosos en no cometer un error frecuente que es incentivar a sus hijos mostrándole lo que hizo su hermano. Es el caso de “él dibuja mejor que tú”. Ese tipo de rótulos estigmáticos lo único que consiguen es que ese chico deje de dibujar porque no se siente competente para hacerlo. Tampoco ayuda asignar a los hijos una característica de ellos mismos, como ‘A ti te gusta leer como a mí’ al otro hijo se le está haciendo sentir que no pertenece a ese club selecto que integran el papá y su hermano”, o bien ‘saliste retraído como tu papá’.


    Amor para todos

    • Los excesos de amor por uno de los hijos no generan problema de por sí. Es el descuidar los otros o hacer un trato marcadamente diferencial y negativo el que lo tiene. Actitudes para corregir:
    • Es posible cambiar una conducta ejercitando una actuación consciente que luego se convertirá en rutina. Ejercítese en decirles todas las cosas positivas posibles. Cuando hacen algo bien, cuando hacen un esfuerzo, cuando se están divirtiendo, nunca es demasiado.
    • Es indispensable corregir sin herir. Sea constructivo, no violento.
    • Al igual que se tienen espacios para compartir con el hijo predilecto, se deben encontrar espacios para compartir con el/los demás hijos.
    • Favorecer la armonía, compañerismo y amor entre los hermanos es una inversión emocional a futuro.
    • Estar disponible cuando él/ella lo necesite es la mejor forma de que sepa que también es importante.
    • Evitar comparaciones entre los hermanos es indispensable para no agudizar las diferencias.
    • No fomentes las rivalidades entre ellos.
    • Las caricias y el contacto físico son una forma inequívoca de demostrar amor.
    • Resulta importante que los padres sean concientes de su comportamiento con sus hijos, un trato igualitario es el punto de partida de la armonía en casa.

    Fuente: Gloria Patricia Zea V., psicóloga.

    Comparte tu experiencia, ¿cómo has manejado los celos de tus hijos?, ¿qué consejos le darías a los padres que actualmente está en esta situación?

     
    Etiquetas: Infancia, Cuidado de los niños, Niños
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    Seguros SURA
    miércoles, 28 de septiembre de 2016  11:13 


    Hola, Angel:

    Te invitamos a tener un dialogo constante con tu madre y hermano. Esto los ayudará a superar situaciones como la que nos cuentas y así poder resolver los problemas de familia con amor.

    Saludos.
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    Angel
    miércoles, 28 de septiembre de 2016  9:08 


    Muchos hemos pasado por esto ya si entiendo que no sólo era cosa mía. Mi hermano llego una vez borracho y me agredio diciendo que me quería matar cuando me defendí ese día El salió perdiendo ya que yo soy más hábil en defensa persona ya que yo soy militar. Lo peor de todo es que mi madre lo tiene a él como la víctima . Él es un mantenido , yo siempre la he ayudado a ella en lo económico y asta de lo que le doy como mi hermano y gratis . La verdad que ya no quiero saber nada de ella y de este mi hermano . Y la verdad que hay odio en mi corazón y no puedo dejar de sentirme herido y traicionado
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    LILY CÁRDENAS
    viernes, 12 de agosto de 2016  10:11 


    Buenos días, soy Psicopedagoga, laboro en una Unidad Psicoeducativa, tengo experiencia con niños y adolescentes además de mi propia experiencia, he visto con preocupación y asombro como se repite la misma historia, que aunque los padres lo digan una y otra vez hasta la cansancio que no hay diferencia en el trato con sus hijos, que no tienen favorito, que aman a todos por igual, está lejos de la realidad... es triste pero esto repercute en la vida de los hijos, causando resentimiento, celos, envidia, peleas constante, rechazo por los padres y por sus hermanos... bueno es mucho lo que veo a diario y hace hace reflexionar con la misma frecuencia... ESTOY MUY INTERESADA EN ESTE TEMA y de hecho, lo que encontré buscando material para mi tesis (actualmente me encuentro estudiando psicología) me gustaría estar en contacto con ustedes y puedan aportar su conocimiento en mi tesis, estaré mu agradecida... feliz día!!!
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    Nereida Nolazco
    sábado, 30 de abril de 2016  12:26 


    Me llamo nereida nolazco tengo 29 años, Somos 7 hijos en total, yo soy la tercera, el que sigue de mi eh tenido muchos problemas incluso ya me a golpiado.El tiene 24 años y tiene 4 hijos.2 vive con el y su pareja, y los otros 2 es de otra.el paso del tiempo el fue muy grocero con mi mama.la llego a insultar de todo le llego a decir que cuando sea Mayorga de edad el se iba a divorciar de mi mama, tambien le decia que le iba a hechar la migra a su esposo y mil cosas mas.ahora el le trae a sus 2 hijos y no le pagan absolute mente nada. El y su esposa trabajan vendiendo aseguransas de vida.los niños pasan 24 horas aqui con mi mama ni comida ni nada.todo se lo tiene gratis aqui en la casa.mi mama se enoja cuando le decimos que le cobre.y mi hermano viendo lo necesitada que esta mi mama.Por cosas que han pasado mi mama nos a dejado de hablar a mi y con otras 2 hermanas . apenas unos dias mi mama le cancelo a mi hermana la menor su quinceanera solo por que ella le dio mal actitud a mi hermano. alguen que me pueda dar consejos para poder seguir teniendo paciensia. Gracias
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    Maria
    lunes, 25 de abril de 2016  3:18 


    Hola soy María , tengo 26 años, y un hermano, mis padres siempre tuvieron un favoritismo muy marcado, por mi hermano, más atención, compañía, regalos, mayor educación, así como también era marcado el desprecio hacia mi, la falta de atención y afecto me perjudicó muchísimo en mi vida cotidiana, tengo el autoestima muy bajo y estoy muy sola, me cuesta mucho relacionarme con los demás, debido a que quede muy marcada por el desprecio de mi familia, ojalá que a ningún niño le falte cariño, afecto y atención de su familia, lo que yo vivo día a día no se lo recomiendo a nadie. A los hijos hay que darles la misma atención a todos, si no no los tenga!
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