Claro que puedes conducir si estás en embarazo.

Conducir es una acción habitual para muchas mujeres y hacerlo en estado de gestación no tiene ninguna restricción por parte de los médicos ni de las autoridades de tránsito, siempre y cuando el embarazo transcurra de forma normal.
Desde el tercer trimestre o cuando el vientre haya crecido de forma notoria,
es necesario ajustar la distancia entre el volante y la silla de manera que pueda manejar cómodamente. Una medida que ayuda es estar en capacidad de agarrar el timón con ambas manos y alcanzar los pedales sin problema.
Para asegurarse de controlar adecuadamente el volante, haga este ejercicio: ubique sus manos simulando la posición que marcan las manecillas de un reloj a las 11:05. La mano izquierda a las 11 y la derecha a las 5. Así la capacidad de maniobra es amplia en caso de un giro brusco.
Un punto muy importante es el cinturón de seguridad.
Por ningún motivo debe conducir sin abrocharlo. Una recomendación útil es acomodar la parte de arriba de la banda entre los senos y la parte inferior por debajo del abdomen, más hacia la pelvis. El objetivo es estar protegida y no presionar el vientre.
En relación con el airbag, es aconsejable no desconectarlo, porque este dispositivo puede proteger a la mujer y al bebé en caso de un accidente.
Durante el embarazo las mujeres suelen sentir somnolencia, por eso evite manejar automóvil cuando se sienta cansada y con ganas de dormir.
Un tip que ayuda a la seguridad en la vía es circular por debajo de las velocidades permitidas, pero ojo: sin exagerar, pues si se va al otro extremo, corre el riesgo de recibir un golpe por detrás.
Tenga en cuenta los zapatos para conducir. A muchas mujeres se les hinchan los pies, por eso prefiera calzado que no le apriete y que no dificulte su acción sobre los pedales.