Todos los extremos son peligrosos; hay personas para las cuales el alimentarse de manera sana puede convertirse en un trastorno. La ortorexia va en aumento.

Sólo alimentos puros, ecológicos y sin grasas son las premisas de la ortorexia, trastorno alimentario que consiste en una obsesión por la alimentación sana y que obliga a seguir una dieta que excluye la carne, las grasas, los alimentos cultivados con pesticidas o herbicidas y aquellos que contengan sustancias artificiales. Este trastorno suele manifestarse en personas perfeccionistas, estrictas y con una exagerada preocupación por seguir las reglas, de ahí el nombre, orto, que significa recto, y rexia, que significa comida. Aunque esta enfermedad puede padecerla cualquier persona, afecta principalmente a adolescentes y adultos jóvenes entre los catorce y veintiséis años.
La obsesión maniática por lo sano aparece generalmente en personas exigentes y sensibles, con problemas de autoestima y con una necesidad imperante de sentirse valorados por parte de la sociedad. Son más propensas a sufrir de este mal las personas con gran influencia en los medios de comunicación, además de deportistas que buscan una dieta saludable como complemento del ejercicio físico. La mayoría de las personas que padecen este mal, presumen de que se alimentan de manera diferente porque ciertos alimentos les producen algún tipo de alteración en el organismo, pero esto, más que una razón justificada es una disculpa ante la sociedad y sus familias.
La diferencia entre la ortorexia y otros desórdenes alimentarios como la anorexia y la bulimia, es que aquella no tiene que ver con la cantidad de comida que se ingiere, sino con la calidad de los alimentos. Los síntomas característicos de este mal son: preocupación constante y exagerada por la composición y calidad de los alimentos (las personas ortoréxicas piensan en su menú aproximadamente tres horas diarias); sentimiento de culpa al no cumplir con las reglas alimentarias que la persona misma se ha impuesto y como consecuencia, castigos con dietas y ayunos aún más rígidos; disminución de la calidad de vida al no consumir todos los grupos de alimentos que el organismo necesita; deficiencia de oligoelementos y vitaminas, en especial del complejo B; desnutrición; calambres en miembros superiores o inferiores, convulsiones, hipotermia, piel reseca, pelo opaco y débil, uñas quebradizas, anemia, hipoglicemia, falta de energía e incluso se puede presentar osteoporosis. Esta enfermedad tiene diferentes variaciones, en especial con trastornos psíquicos y de ansiedad, aislamiento social, conductas anormales en la manera como se preparan ciertos alimentos y caprichos en los materiales empleados para la elaboración de las comidas.
La ortorexia puede desencadenar otras enfermedades tales como: la vigorexia (obsesión por el deporte), anorexia, bulimia, potomanía (obsesión por beber agua, más de veinte vasos diarios), trastornos dismórficos como la dismorfofobia (obsesión por tener un cuerpo perfecto donde la persona siente que tiene una deformidad física inaceptable) y obsesión por las cirugías plásticas. La ortorexia, así como otras enfermedades, puede ocasionar un deterioro progresivo del organismo e incluso producir la muerte. La mejor forma de prevenir esta enfermedad es estar bien informado con fuentes fidedignas sobre la composición de los alimentos que se encuentran en el mercado, admitiendo que los víveres ecológicos tienen ventajas siempre y cuando no abarquen la totalidad de la alimentación de una persona. Esta, a su vez, deberá ser tratada de forma interdisciplinaria por médicos nutricionistas, dietistas, psicólogos. El tratamiento de este trastorno se basa principalmente en terapias para mejorar la autoestima y la imagen corporal; además del restablecimiento de una buena nutrición a través de una intervención alimentaria compuesta por hábitos más equilibrados y adecuados. Para contrarrestar esta enfermedad es necesario llevar una alimentación balanceada en la que se incluyan platos de alto valor nutricional.
Fuentes: Ángela María Gaviria, nutricionista. Recetas: libro Mis recetas de cocina - Menús para momentos especiales. Emilia Velásquez de Henríquez.