Pensionarse, decisión que se vive en pareja

Pensionarse, decisión que se vive en pareja

01 de abril de 2012 por Andrés Felipe Salgado Céspedes

    Pensionarse puede significar un cambio muy grato de vida. Planear el proceso, compartir actividades con la pareja, cumplir los sueños y entenderlo como una etapa más de la vida son los secretos.

    Una vez que llegó el retiro laboral de Arturo, un ejecutivo que nunca tuvo tiempo para asuntos domésticos, cambiaron para siempre las dinámicas en casa: los mismos cuadros de excel que hacía para sus informes financieros se llenaron de cifras con los gastos diarios, empezó a ejercer un control estricto sobre el promedio de consumo del jabón en polvo, a coadministrar y a dar órdenes a la empleada de servicio doméstico... y su esposa empezó a exasperarse.

    El retiro laboral implica cambios radicales en la vida. Cambian las rutinas diarias, los ingresos, la relación con la familia y con el entorno. Habituarse a ese nuevo estilo de vida  en el que no existen horarios o responsabilidades laborales, a veces puede resultar complejo.

    La vida de los seres humanos es una secuencia de etapas que se van cumpliendo. El retiro laboral es sólo una de las múltiples etapas que atravesamos. Como cualquier cambio, de trabajo, de estado civil, de país o de residencia, implica un proceso de adaptación. Sin embargo, el retiro es previsible y eso significa que puede planearse, que nos podemos preparar y que no tenemos que asumirlo en completa soledad. Planear el retiro es una acción tan importante como organizar unas vacaciones y si se hace con responsabilidad, a tiempo y acompañado, puede convertirse en una de las etapas más placenteras de la vida.

    Retiro con compañía

    Aunque pensionarse es un asunto individual, el respaldo de la familia y de la pareja puede ser definitivo a la hora de superar las preocupaciones naturales que sobrevienen con la pensión: la disminución de ingresos; la búsqueda de actividades de acuerdo con los gustos o la inserción en las dinámicas familiares

    En general, para las mujeres enfrentar el retiro es menos complejo que para los hombres, pues su doble condición de “dueñas de casa” y profesionales hace que cuando llegue la jubilación no desaparezcan de un momento a otro las rutinas cotidianas. Se desvanece el trabajo, pero se mantienen otras actividades asociadas a la familia, a los nietos o al hogar. En cambio para los hombres, la superación de este momento resulta más complicado en la medida en que el trabajo, la motivación de sus días, el motor que los impulsaba cotidianamente, desaparece de forma repentina y no encuentran qué hacer con el tiempo libre.

    Normalmente, cuando se llega a la etapa de pensión, todas las personas comienzan a hacer balances sobre lo hecho, sobre lo adquirido y logrado, y ello unido a la incertidumbre por los días sin esa rutina de levantarse, trabajar, habitar un espacio y compartir con unos compañeros, pueden conducir a un estado de tristeza e incluso depresión.

    La modificación de las rutinas significa elaborar la pérdida de un ámbito al que no se regresará y es un duelo inevitable por el que todos tenemos que pasar. Es probable que el cambio en las rutinas generen cierta incomodidad al principio, pero cuando se cuenta con una compañía que apoya, superar el vacío que deja la vida laboral resulta más sencillo.

    Las salidas

    Una vez se acerca el momento del retiro laboral, el primer paso consiste en idear un proyecto de vida junto con tu pareja. Un proyecto en el que sea tan importante el aspecto económico como la salud, las rutinas y la famila. Ten presente que tu mesada pensional es un porcentaje de tu sueldo, así que cuando llegue la pensión tus ingresos se verán reducidos, pero si desde antes de pensionarte ahorras, puedes disminuir esa brecha y no sacrificar tu estilo de vida.

    Ayuda a tu pareja a cumplir sus sueños, recuérdale que muchos de ellos los ha postergado para cuando tuviera tiempo. Tal vez pueda aprender a tocar guitarra, a pintar, a leer, o podrán hacer ese viaje que siempre quisieron hacer juntos, pero que las circunstancias de la vida siempre aplazaron.
    Reitérale que dejar de madrugar para ir al trabajo no es sinónimo de inactividad. Elijan una rutina deportiva que les agrade a ambos.  Pueden tomar clases de baile, ingresar a un club de caminantes o ir al gimnasio. Como el deporte, hay muchas otras actividades que se pueden hacer en pareja: tomar una clase de cocina, de jardinería o incluso matricularse en un curso en una universidad. Sólo basta pensar que pensionarse es una oportunidad para aprender, para compartir con el otro, un espacio de reencuentro con uno mismo, con la pareja y con la familia.

    Así que no pienses solo en acompañar a tu pareja “en la salud y en la enfermedad, en la alegría y en la tristeza…”, también hazlo en la vida laboral y en la jubilación. Ayúdala a planear, aprovecha para fortalecer los lazos que durante años se han creado para hacer planes juntos y cumplir con esos sueños que antes no pudieron alcanzar porque se interponía el trabajo, la crianza de los hijos o las obligaciones económicas.|

    Los miedos de ellos

    • Perderé la salud como consecuencia de la inactividad.
    • Pensionarme es sinónimo de vejez.
    • El dinero no me va a alcanzar.
    • El tiempo sobra y no tengo nada que hacer.

     

    Los miedos de ellas

    • Tengo que quedarme a cuidar la casa.
    • Me pensioné, obligatoriamente tengo que cuidar mis nietos.
    • Qué haré con tanto tiempo libre.
    • La rutina del hogar me va a absorber.
    • Dejaré de ser “interesante”.
    • El dinero no me va a alcanzar.

     

    Sistema pensional colombiano

    El dato

    En Colombia existen dos regímenes de pensión. El Régimen de Prima Media –RPM–, administrado por el Seguro Social, y el Régimen de Ahorro Individual –RAI–, administrado por los Fondos de Pensiones y Cesantías Privadas. Cada régimen tiene requisitos distintos para pensionarse.

    RPM (Régimen de Prima Media)

    Haber cotizado 1.175 semanas en 2010.

    En adelante se incrementarán 25 semanas cada año hasta llegar a 1.300 en 2015.

    Tener 55 años si se es mujer y 60 si se es hombre.

    El ingreso máximo que recibe el pensionado es 80% del Ingreso Base de Liquidación.

    RAI (Régimen de Ahorro Individual)

    No se requiere una edad determinada. Lo importante es tener un capital acumulado suficiente como para financiar la pensión.

    La mesada pensional puede ser superior a 100% del ingreso, pues depende de cuánto dinero se haya alcanzado a ahorrar durante los años de cotización.

    El consejo

    Acompaña a tu pareja y ayúdale a comprender que “jubilarse del trabajo” no significa jubilarse en la vida familiar, en la vida social o en las posibilidades de crecer.

    ¿tú o tu pareja están jubiladas? ¿ qué planes realizan juntos?

     
    Etiquetas: Vida a plenitud, Tercera edad
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