¿Qué pueden aprender los adultos de los niños?

¿Qué pueden aprender los adultos de los niños?

04 de noviembre de 2017 por Juan Carlos Domínguez Arcila

    Foto de una madre jugando con su hija mientras esta le enseña grandes lecciones de vida

    Seguramente si tienes hijos, sobrinos o hermanos menores, has tratado de enseñarles muchas cosas que consideras importantes para el resto de sus vidas. ¿Alguna vez te has dado a la tarea de permitir que sean ellos los que te enseñen algo?

    Los niños pueden darte muchas lecciones para ser más feliz. Pasas tu infancia anhelando las libertades de un adulto, pero cuando llega el momento quisieras volver a los años en los que tu vida era más espontánea y sencilla.

    Afortunadamente puedes recordar y adoptar en tu vida de adulto algunas de esas actitudes que, sin saberlo, te hacían feliz durante tu niñez. ¡Descúbrelas y compártelas!

     

    Cada día es un nuevo comienzo

    A diferencia de los adultos, cuando los niños se van a la cama dejan atrás los pequeños conflictos y confrontaciones que tuvieron durante el día. Cada mañana se levantan sin rencores y con el ánimo suficiente para aventurarse en un día nuevo.

    Foto de una niña y su abuela viendo un pollito

    Apreciar el valor de los pequeños detalles

    A medida que creces, pierdes la capacidad de asombrarte con las cosas cotidianas y dejas de notar los detalles que le dan belleza al mundo. Una lección que los niños te dan es la de maravillarte con todo lo que ocurre a tu alrededor.

     

    Ser valiente y espontáneo

    La vida de los niños no tiene límites. Ellos no tienen miedo al fracaso y no se sienten avergonzados por hacer lo que disfrutan y ser quienes son.

    Un niño siempre camina con la frente en alto sin pensar en la derrota. Los niños abrazan la vida y todo lo que pueden experimentar. Deja de preocuparte en exceso por lo que la gente piensa de ti.

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    La actividad permanente da energía

    Son pocas las ocasiones en las que un niño se siente cansado o sin energía y, si llega a pasar, es porque pasó todo el día jugando, creando y viviendo. Piensa cómo son tus días y tu actitud frente a las actividades que desarrollas en tu cotidianidad. Si ves la vida con el agrado y el entusiasmo de un niño, tus rutinas serán menos tediosas.

    Foto de un padre pintando con sus hijos

    Está bien pedir ayuda

    Durante los primeros años, la vida de cualquier persona depende de la ayuda de sus padres o, en general, de cualquier adulto que le brinde cuidado. Infortunadamente, con el tiempo se pierde esa capacidad de aceptar colaboración y apoyo.

    En la adultez se considera que alguien es más competente si no requiere asistencia para hacer su trabajo. Te recomendamos pedir asesoría cada vez que lo necesites, así optimizas tu tiempo y tienes la posibilidad de aprender, enseñar y trabajar en equipo.

     

    Reconocer que no lo sabes todo

    Cuando llegan a la adultez, la mayoría de personas han estudiado y trabajado. Por lo tanto, se entiende que han aprendido mucho sobre el mundo y que tienen la respuesta para todo. Los niños, por el contrario, preguntan, dejan volar su curiosidad y siempre están abiertos a escuchar.

     

    Es fácil socializar con otras personas

    Una de las cosas que facilitan la construcción de relaciones interpersonales es estar en un entorno en el que sea fácil abrirse e interactuar. Los niños están dispuestos a hablar de sí mismos y a aprender de los demás, por eso construyen relaciones de amistad con facilidad. Procura compartir y abrirte un poco; hay amigos por descubrir si te atreves a hacerlo.

    Foto de una mamá tocando guitarra con su hija

    Expresarse con libertad

    Los niños no tienen prejuicios a la hora de expresarse. Si necesitan llorar, reír, gritar, saltar o enojarse, simplemente lo hacen sin importar quién los ve o en qué lugar están. Los niños dan rienda suelta a sus emociones y por eso no acumulan sensaciones negativas en su interior. Los sentimientos represados son una bomba de tiempo; expresa tus estados de ánimo con la libertad de un niño y el discernimiento de un adulto.

    Poner en práctica las lecciones que te dan los niños es la decisión más madura y sensata que cualquier adulto puede tomar. ¿Qué has aprendido de los niños? ¡Comenta!

    Fecha de publicación: noviembre 4 de 2017.
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    Etiquetas: Piensa en familia, Niños, adulto mayor, aprendizaje, vida diaria, armonía, tranquilidad, relaciones de familia, relaciones personales, felicidad, Familia
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